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Ana Escobar

Acto III

La química del amor

El amor sucede como un cambio de estado,

el roce de dos cuerpos, equilibrio alterado.

Las partículas empiezan a vibrar,

pierden energía para volverla a encontrar.

Todo depende de la presión del instante,

de una fuerza invisible, pequeña y constante.

No hay conciencia detrás de la reacción,

solo átomos perdiendo la razón.

Sube la temperatura,

cambia nuestra composición.

Dos elementos inestables

a punto de entrar en combustión.

La química del amor:

una descarga entre tú y yo,

transferencia de calor

cuando la distancia es cero.

Esta es la química del amor:

ni destino ni explicación,

solo un cuerpo contra otro

alterando la ecuación.

Y cuando la distancia es cero,

cuando ya no queda espacio entre los dos,

no hay teoría que resista..

Un salto eléctrico atraviesa nuestra piel,

algo se transforma sin saber muy bien por qué.

Las moléculas se buscan al azar,

como si supieran dónde tienen que llegar.

Una combustión pequeña y desigual,

una fuerza que no vemos pero cambia lo demás.

Y aunque intentemos encontrar explicación,

todo se reduce a la misma reacción.

Sube la temperatura,

pierdo toda precisión.

Hay variables imposibles

de mantener bajo control.

Puede ser física.

Puede ser azar.

Una reacción reversible

que no sabemos frenar.

Puede que mañana

todo vuelva a su lugar.

Pero esta noche

las partículas... no quieren descansar.

No me hables de destino.

No me busques explicación.

Hay dos cuerpos alterando

todas las leyes alrededor.

Cuando la distancia es cero...cambia nuestra composición.

Y a eso algunos

lo llaman amor.