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Ana Escobar

Acto V · El comportamiento de los cuerpos

Las cosas olvidadas

Y el tiempo nos hizo distantes,

poco amables, más cobardes.

Nos enseñó a rendirnos,

a abandonar antes de tiempo,

a tener miedo de encontrarnos

donde solíamos querernos.

 

El tiempo nos desconfió,

nos rindió sin preguntar,

nos hizo perder batallas

que no quisimos comenzar.

 

Nos obligó a mirar de reojo,

a medir cada paso al andar,

a guardar las manos en los bolsillos,

a no tocar,

a no besar.

 

Pero será el tiempo,

el mismo tiempo,

quien nos enseñe a regresar.

 

A desandar todos los miedos,

a recordar lo que olvidamos,

a encontrar entre los restos

lo que dejamos de abrazar.

 

Será el tiempo,

el mismo tiempo,

quien nos devuelva hasta el lugar

donde dejamos tantas cosas

por miedo a volverlas a amar.

 

Nos acostumbramos a la distancia,

a despedirnos sin marcharnos,

a levantar pequeñas fronteras

por si dolía atravesarlas.

 

Fuimos dejando para luego

lo que no sabía esperar,

y el universo siguió girando

mientras dejábamos de mirar.

 

Quizá el tiempo nunca cure.

 

Quizá solamente

nos devuelve la memoria.

 

Y un día recordamos

que tuvimos manos,

que tuvimos boca,

que tuvimos otra forma

de estar cerca.

 

Y será el tiempo,

quien nos enseñe a regresar.

Con todas las cosas olvidadas,

con todo el amor que no entregamos,

con las manos otra vez abiertas

hacia este extraño universo

que nunca dejamos de habitar.