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Ana Escobar

Acto III

La tragedia de la distancia

Nacimos en márgenes distintos

del mismo pensamiento.

 

Tú eres la claridad que define las cosas,

yo, el margen de duda que se guarda en silencio.

Nos buscamos a ciegas

en el reverso de las palabras.

 

Hay una geometría sagrada

en esto de no tocarnos.

Si me acerco, te vuelves concepto;

si me alejo, me peso en las manos.

 

Somos el eclipse perfecto:

la luz que revela

lo que esconde el trazo.

 

No hay tragedia en la distancia...

solo una certeza que nos une.

 

¡Que el amor es la casa que habitamos

sin abrir la puerta!

Un fuego encendido en la niebla,

una arquitectura secreta.

Lo que jamás se consuma

permanece intacto...

en la memoria del tiempo que despierta.

 

Dos miradas en simetría.

El observador y el misterio.

Amarte no es poseer la forma...

es contemplar el vacío con respeto.

 

Permanecer en la penumbra...

para que la luz no se apague.