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Ana Escobar

Acto II · La teoría de lo improbable

Lo que no sabe que existe

Una estrella acaba de apagarse

sin pedirle permiso a la razón.

La ropa gira dentro de la máquina,

alguien dice «te quiero» en un balcón.

Neptuno no sabe que existimos,

ni la luna conoce mi portal.

Y el mar no sabe cuántas veces

fui a contarle lo que estaba mal.

Mientras tanto el mundo gira,

sin preguntas, sin señal.

Nos creemos infinitos

con los días por contar.

¿Qué sabrá el universo de nosotros?,

si nunca nos ha visto llorar.

¿Qué sabrán los planetas del domingo,

de llegar tarde,

de querer llamar?.

¿Qué sabrá la noche de tu nombre?

¿Qué sabrá la luna de esperar?

Somos cosas diminutas

sucediendo en algún punto

que nadie va a recordar.

Y aun así...qué inmenso

nos parece amar.

Un árbol crece en alguna parte

sin saber quién dormirá a sus pies.

Una hormiga cruza media vida

por un trozo diminuto de pastel.

Hay un tren que acaba de perderse,

una cama que no quiere amanecer.

Y Saturno sigue con sus anillos

sin tener nada que resolver.

Mientras tanto el mundo gira,

con su absurda puntualidad.

Qué pequeños nuestros miedos.

Qué gigantes al pasar.

Quizá no haya ningún plan.

Quizá nadie esté mirando

Quizá el cielo sea solo cielo

y nosotros...nosotros mientras tanto.

Poniendo nombres a las cosas

para que duren algo más.

¿Qué sabrá el universo de nosotros?,

de perder,

volver,

equivocarse.

¿Qué sabrán las estrellas de este instante

si su luz llegó millones de años tarde?.

Somos cosas diminutas.

Pero dime

qué importa la eternidad

si esta noche,

en este punto del universo,

tú estás aquí.

Y yo también.

El mundo sigue girando

como si no supiera

que existimos.