La teoría del todo
Las canciones necesitan conexión a internet.
He buscado una explicación
razonable para lo nuestro.
Alguna ley de la física,
un error en el universo,
una variable escondida,
un fallo en la ecuación.
Porque tú y yo sobre el papel
somos una contradicción.
Tú confías en el azar,
yo necesito una señal.
Tú conviertes el peligro
en un lugar donde quedar.
Y contra toda evidencia,
contra toda previsión,
cuando todo dice «sal de ahí»
yo me acerco un poco más.
Debe existir
una teoría del todo
que explique por qué tú,
por qué yo,
por qué de este modo.
Qué fuerza absurda
nos cambia la dirección.
Porque las cuentas no salen,
pero funciona.
Y eso es lo peor.
He probado con los astros.
Con la química también.
He culpado a la dopamina,
a la luna
y al café.
A una infancia complicada,
al azar,
a la evolución.
Pero ninguna teoría explica
lo de tu boca
con mi falta de razón.
Así que hice lo sensato:
dejé de investigar.
Duré aproximadamente
dos horas y media.
Einstein buscó toda su vida
una fórmula universal.
Yo me conformaría con saber
por qué te vas
y vuelves a llamar.
Aunque empiezo a sospechar
que el problema de entendernos
es querer demostrar
lo que solo ocurre
No encontré ninguna fórmula.
Ni falta que hace.
Tú sigues siendo
mi excepción favorita
a todas las leyes
que conozco.
Y si alguien consigue explicarlo...
que no me lo cuente.
Hay cosas que funcionan mejor
sin saber por qué.
La teoría del todo.
Menos nosotros.




