Acto V · El comportamiento de los cuerpos
Las cosas olvidadas
Las canciones necesitan conexión a internet.
Y el tiempo nos hizo distantes,
poco amables, más cobardes.
Nos enseñó a rendirnos,
a abandonar antes de tiempo,
a tener miedo de encontrarnos
donde solíamos querernos.
El tiempo nos desconfió,
nos rindió sin preguntar,
nos hizo perder batallas
que no quisimos comenzar.
Nos obligó a mirar de reojo,
a medir cada paso al andar,
a guardar las manos en los bolsillos,
a no tocar,
a no besar.
Pero será el tiempo,
el mismo tiempo,
quien nos enseñe a regresar.
A desandar todos los miedos,
a recordar lo que olvidamos,
a encontrar entre los restos
lo que dejamos de abrazar.
Será el tiempo,
el mismo tiempo,
quien nos devuelva hasta el lugar
donde dejamos tantas cosas
por miedo a volverlas a amar.
Nos acostumbramos a la distancia,
a despedirnos sin marcharnos,
a levantar pequeñas fronteras
por si dolía atravesarlas.
Fuimos dejando para luego
lo que no sabía esperar,
y el universo siguió girando
mientras dejábamos de mirar.
Quizá el tiempo nunca cure.
Quizá solamente
nos devuelve la memoria.
Y un día recordamos
que tuvimos manos,
que tuvimos boca,
que tuvimos otra forma
de estar cerca.
Y será el tiempo,
quien nos enseñe a regresar.
Con todas las cosas olvidadas,
con todo el amor que no entregamos,
con las manos otra vez abiertas
hacia este extraño universo
que nunca dejamos de habitar.




